En el libro de Meritxel Martí Orriols Weblogs. Diaris personals digitals se realiza un estudio muy interesante sobre los blogs y su “hábitat” esxistencial; la blogosfera. Martí destaca el aspecto revolucionario de esta nueva herramienta de expresión y señala que en 2006 ya había catorce millones de personas en todo el mundo que poseían un blog. Acto seguido matiza que la pervivencia de muchos de estos blogs es muy efímera y que la mayoría de ellos dejan de ser actualizados sin que se produzca una cancelación o cierre de los mismos. La cuestión de la blogosfera se encuentra plagada de luces y sombras. Desde un posicionamiento equilibrado, Martí intenta alejarse de posicionamientos harto positivistas de los efectos generados por la blogósfera, así como de posicionamientos pesimistas y tecnofóbicos, para ello se servirá de discursos en ambos sentidos a modo de debate dialógico.
Definir brevemente las características de los blogs es complicado pues
aun basándose en una estructura común el contenido de los mismos puede ser muy
variado. El blog como diario personal o como plataforma de periodismo
independiente, son de los principales usos que se suelen dar. Sin embargo
independientemente del contenido existe una estructura común que determina
multitud de sus características: espacios de exhibición personal, de
interconexión digital, crean subjetividad, permite multiplicidad de voces,
amplía la variedad temática, gran accesibilidad, abre una brecha en la arena
informativa, crean retroalimentación, anulan en gran medida la pasividad
lectora, suponen una nueva jerarquía más horizontal, permiten distintas
versiones del yo, generan vínculos en torno a temas e intereses concretos… De
manera inmediata todas estas características ofrecen una visión de la
blogosfera y de sus posibilidades muy positiva. Personalmente la ruptura que ofrecen
respecto a la legitimidad monopolística de la información por parte de los
medios convencionales como el periódico o la televisión me parece la más
importante junto a las posibilidades de abolir la pasividad que también afecta obviamente
a lo anterior. Construir un discurso y que éste se realice por medio de la
escritura y no solo por el habla como en una conversación de un bar, exige a la
escritura de un cuidado especial sobre el contenido. Pese a que es verdad que
se está perdiendo la autoridad de la escritura todavía es mayor que la del
habla, y no solo en cuanto al dictado de normas ortográficas y gramaticales.
De la democratización de la información que supone la blogosfera y de su
potencial pluralidad y horizontalidad aparece también una sombra -o sombras-
aun con todo su prometedor esplendor. En la blogosfera es muy complicado que
una voz sobresalga por encima de las otras, y aunque algunas lo hacen, es de un
modo mucho más horizontal y plural que en otros medios convencionales. Existen
muchos modos de promocionar un blog y muchos de ellos se encuentran ligados al
poder, un poder de muchos tipos como el que ofrece la popularidad o el capital.
Ante ello el usuario particular y anónimo se encuentra en clara desventaja. No
obstante, el principal “rival” es la propia infinitud de voces y la falta de jerarquía.
Cualquiera que se haya movido por la blogosfera encontrará multitud de blogs
cuyo contenido temático y su ejecución son bastante lamentables. Personalmente
la moda me importa un “comino” pero entiendo que pueda interesar, el diario
personal puede ser interesante pero puede serlo solamente para quien lo realice
y para sus más íntimos allegados, y de eso está la blogosfera llena. No se
puede negar que a veces la necesidad de la gente de ser escucha prevalece ante
la necesidad de que ciertas ideas sean escuchadas. No creo que muchos
individuos hagan prevalecer una opción a la otra sino que creo que simplemente
ni siquiera se lo han planteado.
Obviamente cada uno es libre de expresar lo que quiera y en ofrecer esa
posibilidad radica el punto fuerte de la blogosfera. Sin embargo, como en toda
sociedad libre y democrática de pleno derecho, ciertas voces que deberían ser
escuchadas y que reniegan de la simple egolatría han de convivir en una torre
de babel que la acalla. No deja de ser ni peor ni mejor que la sociedad no
virtual: ciertas voces ostentan un privilegio de ser escuchadas bajo méritos harto discutibles,
otras que sí deberían ser escuchas no saben o no quieren venderse para hacerlo,
unas solo quieren ser escuchas y a otras les perturba demasiada atención, las
hay que son escuchadas por sus meras ideas y otras por el envoltorio con que
las presentan… por supuesto también hay otras que se quejan de no ser escuchadas
pero que como decía Voltaire, no buscan su propio huerto que cultivar -por
pequeño que sea- en la blogosfera.
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